La filosofía china se ha
caracterizado por tres grandes corrientes de pensamiento: el confucianismo, el
taoísmo y el budismo. Estas tradiciones han contribuido a moldear profundamente
la cultura china, así como conceptos fundamentales como el Yin y el Yang —que
representan la dualidad y el equilibrio— y el Tao, entendido como el principio
rector del universo. Otros enfoques relacionan estas enseñanzas con ideas como
la vacuidad, la temporalidad y el término medio. Para la presente reflexión, se
rescatarán principalmente los aspectos vinculados con el equilibrio y la
moderación, a partir de los cuales se desarrollará la teoría de las tres
puertas.
Según
la mitología china y las enseñanzas atribuidas a los tres dioses Fu, Lu y Shou
—símbolos de felicidad, prosperidad y longevidad—, la teoría de las tres
puertas se explicará mediante tres colores: azul, amarillo y rojo. Con el
propósito de ofrecer una exposición más directa y personal, el desarrollo se
realizará en primera persona.
La puerta azul
En mi vida, esta puerta simboliza el estudio y el trabajo. Los
conocimientos adquiridos en la universidad, las lecturas realizadas y los
cursos que he seguido sobre filosofía, latín, literatura, redacción, mitología,
historia y religión dan sus frutos cuando preparo una clase o escribo un nuevo
libro. Asimismo, se reflejan en las conferencias y ponencias que dicto cuando
soy invitado por diversas instituciones. Lo mismo ocurre con el ámbito laboral.
En la actualidad, promuevo y difundo la buena escritura a través de
LinkedIn e Instagram; anteriormente lo hacía mediante Facebook, pero desde que
cerré mi cuenta en esa red social, publico exclusivamente en las plataformas
mencionadas.
La preparación constante, la disciplina y el tiempo dedicado a la lectura
y al estudio resultan siempre beneficiosos, pues no solo permiten mantenerse
actualizado, sino también aplicar los conocimientos en el ejercicio
profesional, ya sea de manera independiente o dentro de una entidad pública o
privada. De este modo, gracias a la puerta azul se construyen la trayectoria,
el reconocimiento y los ingresos económicos.
Mantener abierta esta puerta implica permitir el ingreso permanente del
estudio y el trabajo, pues ambos, cultivados con equilibrio, conducen al
desarrollo profesional, laboral y personal.
La puerta amarilla
Esta puerta representa todo aquello vinculado con los proyectos
personales, las metas y los objetivos que cada individuo se propone alcanzar en
distintos ámbitos de la vida, así como la salud y la firme voluntad de avanzar
pese a las dificultades.
Se ubica simbólicamente en el centro porque, sin salud, propósito ni
dirección vital, resulta difícil lograr cualquier objetivo. Además, toda
persona debe aprender a organizarse y a actuar con disciplina respecto de sus
planes y aspiraciones.
En suma, la puerta amarilla simboliza la vida misma y el potencial de
realización que se alcanza cuando existe determinación y esfuerzo sostenido.
La puerta roja
La tercera y última puerta representa las diversiones y distracciones
propias de la condición humana. Aquí se encuentran los viajes, los pasatiempos,
ciertos lujos o comodidades, así como diversas formas de entretenimiento:
reuniones sociales, cine, gastronomía, salidas con amigos, ocio creativo o
cualquier actividad recreativa que proporcione bienestar.
No obstante, esta puerta también exige prudencia: no se trata de
perderse en el exceso ni de caer en extremos que rompan el equilibrio.
Precisamente, el desafío consiste en disfrutar de la recreación con moderación
y conciencia.
El reto
La vida no se reduce exclusivamente al estudio y al trabajo, como
tampoco puede girar únicamente en torno a la diversión o al ocio desmedido. El
verdadero reto consiste en mantener el equilibrio entre las tres puertas. Ser
un buen estudiante, alcanzar el éxito profesional o gozar de estabilidad
económica no implica renunciar a los espacios de descanso y disfrute personal.
Cuando una persona logra armonizar estas tres dimensiones, puede vivir
con mayor serenidad, pues comprende que cada aspecto de la existencia tiene su
momento y su lugar.
El Escritor
Misterioso
4 de febrero de 2025

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